Aminoácidos y neurotransmisores: una gran ayuda para todo tipo de adicciones | NÜMA

Descubre el enfoque de Julia Ross sobre aminoácidos, neurotransmisores, cravings y nutrición cerebral: tirosina, glutamina, GABA, teanina, NAD+ y más.

AMINOACIDOS

Rodrigo Madrid

8/21/202610 min leer

Aminoácidos, neurotransmisores y una perspectiva diferente sobre las adicciones

¿Y si algunos cravings fueran una señal de un cerebro mal nutrido?

Julia Ross, especialista en nutrición aplicada al estado de ánimo y autora de The Mood Cure, plantea que determinados cravings pueden entenderse desde la disponibilidad de los aminoácidos que el cerebro utiliza para mantener sus sistemas de neurotransmisores.

Cuando una persona siente una necesidad intensa de alcohol, azúcar, estimulantes, cannabis u otras sustancias, normalmente pensamos primero en voluntad, hábitos, emociones o dependencia.

Julia Ross propone observar el problema desde otro ángulo:

¿Y si detrás de algunos de esos impulsos existiera también un cerebro que no está recibiendo suficiente materia prima para producir adecuadamente los neurotransmisores que regulan nuestro estado de ánimo?

Ross lleva décadas trabajando en el campo de las adicciones y plantea que ciertos aminoácidos pueden utilizarse de manera individualizada para apoyar los sistemas de neurotransmisores que, según su enfoque, se encuentran debilitados o agotados.

La idea central es sorprendentemente sencilla:

nuestro cerebro necesita nutrientes específicos para fabricar las sustancias químicas que participan en cómo nos sentimos.

Y una parte fundamental de esas materias primas proviene de las proteínas y de los aminoácidos que las componen.

Cuatro grandes sistemas que regulan cómo nos sentimos

Ross explica que existen cuatro grandes sistemas de neurotransmisores especialmente importantes para comprender nuestros estados emocionales, nuestros cravings y determinadas conductas adictivas.

Cada uno cumple una función diferente.

Uno está relacionado con optimismo y bienestar.

Otro con energía, motivación y concentración.

Otro con tranquilidad y capacidad para disminuir la tensión.

Y otro con placer, consuelo y tolerancia al dolor físico y emocional.

Cuando alguno de estos sistemas funciona por debajo de lo necesario, Ross propone que una persona puede buscar inconscientemente una sustancia externa que produzca temporalmente aquello que su cerebro no está generando adecuadamente.

Desde esta perspectiva, el craving podría ser en determinados casos un intento de autorregulación.

La sustancia no sería necesariamente lo que el cerebro "quiere".

Lo que estaría buscando sería el cambio neuroquímico que esa sustancia produce temporalmente.

Esta distinción cambia completamente la manera de observar una adicción.

1. Serotonina: nuestro "sol interior"

Ross comienza con la serotonina, neurotransmisor al que describe utilizando una expresión particularmente gráfica:

"our inner sunshine" — nuestro sol interior.

Según explica, cuando este sistema se encuentra debilitado pueden aparecer estados como:

  • pesimismo;

  • negatividad;

  • ansiedad;

  • pánico;

  • depresión;

  • irritabilidad;

  • pensamientos negativos recurrentes.

¿Y cuál es una de las materias primas fundamentales de este sistema?

Triptófano

El triptófano es uno de los aminoácidos presentes en los alimentos ricos en proteína.

Ross explica que el organismo lo utiliza como precursor dentro de la vía relacionada con la producción de serotonina.

La idea que plantea es importante:

si una persona experimenta repetidamente estados emocionales negativos y descubre que una determinada sustancia los alivia temporalmente, puede comenzar a buscar esa sustancia una y otra vez.

Pero el efecto desaparece.

Y entonces vuelve a buscarla.

Ross propone trabajar sobre la materia prima nutricional del propio sistema de serotonina, en lugar de depender exclusivamente de aquello que lo modifica temporalmente desde fuera.

2. Tirosina: energía, motivación y catecolaminas

El segundo sistema descrito es particularmente interesante.

Ross habla de una familia de neurotransmisores que denomina coloquialmente "the cats", las catecolaminas.

Incluye:

dopamina noradrenalina adrenalina.

Estos sistemas están relacionados, según explica, con:

  • energía;

  • motivación;

  • acción;

  • concentración;

  • agudeza mental;

  • actividad física;

  • coordinación;

  • excitación.

Y aquí aparece otro aminoácido:

L-Tirosina

Ross explica que la tirosina proporciona materia prima para esta familia de neurotransmisores.

Esto la lleva a establecer una relación particularmente interesante con las personas que buscan sustancias estimulantes para poder sentirse activas, enfocadas o energizadas.

relata uno de los casos que cambió su manera de entender las adicciones.

Era 1985.

La epidemia de crack estaba golpeando Estados Unidos y Ross trabajaba en tratamiento de adicciones.

Los métodos psicológicos que utilizaban habían funcionado razonablemente bien con alcoholismo, pero con la llegada del crack la situación cambió radicalmente.

Personas que ingresaban a tratamiento podían abandonarlo apenas 24 horas después.

Ross cuenta que un investigador especializado en neuroquímica de las adicciones les recomendó probar un nutriente específico relacionado con el sistema catecolaminérgico.

Lo probaron con uno de sus pacientes.

Cuando regresó después de una semana, les dijo:

era la primera vez en cinco años que había pasado una semana sin consumir crack.

Ross le preguntó cuánto había tardado en sentir el efecto.

Según relata, la respuesta fue:

desde el primer día.

El aminoácido al que Ross se refiere en esta parte de la conversación es L-Tirosina.

A partir de esa experiencia comenzó a explorar mucho más profundamente la relación entre aminoácidos, neurotransmisores y recuperación.

¿Estamos demasiado obsesionados con la dopamina?

Uno de los argumentos más provocadores del video es la crítica de Ross a la enorme atención que recibe actualmente la dopamina.

Hoy prácticamente todo se explica mediante ella:

redes sociales,

sexo,

comida,

motivación,

adicción,

videojuegos,

ejercicio,

recompensa.

Ross considera que esta visión es excesivamente reduccionista.

Su argumento es que la dopamina forma parte de un sistema mucho mayor y que otros neurotransmisores esenciales han quedado relegados de la conversación popular.

Según su enfoque, no podemos comprender adecuadamente la recompensa observando únicamente la dopamina.

Debemos considerar también serotonina, catecolaminas, GABA, endorfinas y estabilidad metabólica.

En otras palabras:

el cerebro no tiene un solo botón de recompensa.

3. Endorfinas: cuando lo que buscamos es alivio

Existe otro tipo de craving completamente diferente.

No buscamos energía.

No buscamos necesariamente tranquilidad.

Buscamos alivio.

Ross relaciona este terreno con las endorfinas: nuestros opioides endógenos.

Las describe como parte de nuestro sistema natural para experimentar:

  • placer;

  • consuelo;

  • tolerancia al dolor;

  • bienestar;

  • capacidad para atravesar sufrimiento físico y emocional.

Cuando este sistema se encuentra debilitado, explica Ross, determinadas personas pueden sentirse extremadamente sensibles al dolor emocional.

Pueden experimentar pensamientos como:

"¿Por qué esto me afecta tanto?"

"¿Por qué no puedo superarlo?"

"¿Por qué todo me duele tanto?"

Desde su perspectiva, esto no siempre debería interpretarse exclusivamente como debilidad emocional.

También puede existir un componente neuroquímico.

D-Fenilalanina: una de las herramientas más interesantes del enfoque de Ross

Aquí aparece un aminoácido poco conocido:

D-Phenylalanine — D-Fenilalanina

Ross relata el caso de un antiguo jinete de rodeo que vivía desde hacía años con dolor físico provocado por lesiones.

Durante uno de sus talleres, el hombre probó D-fenilalanina.

Inicialmente no estaba seguro de notar nada.

Entonces se levantó.

Caminó.

Se dio la vuelta.

Y regresó sonriendo.

Según el relato de Ross, el dolor había disminuido notablemente.

Aquella noche volvió a pedirla porque normalmente sufría más cuando se acostaba. Al día siguiente contó que había descansado mucho mejor.

Ross utiliza esta historia para explicar algo más profundo:

el mismo sistema que participa en nuestra percepción del dolor físico también puede estar relacionado con nuestra manera de experimentar dolor emocional.

Por eso considera a la D-fenilalanina especialmente interesante dentro de su enfoque sobre endorfinas.

4. GABA: nuestro tranquilizante interno

Otro sistema completamente diferente es el encargado de ayudarnos a bajar revoluciones.

Ross lo relaciona con GABA.

GABA —ácido gamma-aminobutírico— representa en su explicación nuestro sistema tranquilizante natural.

Cuando esta vía no funciona adecuadamente, describe estados como:

  • tensión;

  • estrés;

  • dificultad para relajarse;

  • sensación de estar constantemente acelerado;

  • incapacidad para desconectar mentalmente.

Estas personas pueden descubrir que sustancias tranquilizantes producen precisamente aquello que estaban buscando:

silencio interno.

En lugar de observar únicamente la sustancia, Ross propone preguntarse:

¿qué sistema estaba intentando regular esa persona?

GABA y L-Teanina: dos caminos hacia la calma

Ross explica que utiliza principalmente dos herramientas nutricionales dentro de este terreno:

GABA

y

L-Teanina.

Según su experiencia, algunas personas responden directamente a GABA mientras otras responden mejor a L-teanina.

La teanina resulta especialmente interesante porque Ross no habla únicamente de relajación.

También establece una relación con claridad mental y concentración.

Su explicación es que una mente excesivamente activada puede tener dificultades para enfocarse precisamente porque existe demasiado "ruido".

Reducir esa sobreexcitación puede permitir que aparezca algo aparentemente paradójico:

más calma y, al mismo tiempo, más concentración.

No siempre necesitamos estimular el cerebro para concentrarnos.

A veces necesitamos calmarlo.

5. L-Glutamina: cravings, carbohidratos y azúcar en sangre

El quinto aminoácido que Ross destaca abre otra dimensión completamente distinta.

L-Glutamina

Ross la relaciona especialmente con personas que experimentan cravings por:

azúcar, carbohidratos y alcohol.

Su explicación parte de la glucosa.

Cuando una persona pasa demasiado tiempo sin comer, se salta el desayuno, sustituye alimentos por café o mantiene una alimentación irregular, puede experimentar:

  • irritabilidad;

  • dificultad para concentrarse;

  • ansiedad;

  • sensación de urgencia;

  • cambios emocionales;

  • deseo intenso de comer o beber algo inmediatamente.

Ross interpreta estos estados como señales que pueden estar asociadas con caídas de glucosa.

Entonces aparece una solución rápida:

azúcar.

Harinas.

Alcohol.

El alivio puede llegar rápidamente.

Y el cerebro aprende la asociación.

¿Puede un craving ser también una señal metabólica?

Esta es probablemente una de las preguntas más interesantes que deja el video.

Cuando aparece un craving intenso, solemos preguntarnos:

"¿Por qué no tengo fuerza de voluntad?"

Ross propone una pregunta diferente:

"¿Qué está intentando conseguir mi organismo?"

¿Energía?

¿Calma?

¿Serotonina?

¿Alivio?

¿Estabilidad de glucosa?

Cambiar la pregunta puede cambiar completamente nuestra comprensión del comportamiento.

Alcohol: una sustancia capaz de tocar varios sistemas

Ross considera al alcohol particularmente complejo porque puede afectar temporalmente diferentes sistemas.

Una persona puede buscarlo para relajarse.

Otra para sentirse más sociable.

Otra para aliviar dolor emocional.

Otra para sentirse estimulada.

Otra porque su glucosa está cayendo.

Por eso, dentro de su metodología, no existe simplemente:

"el aminoácido para el alcohol".

Primero intenta identificar qué efecto está buscando esa persona mediante el alcohol.

Y después determina qué sistema nutricional podría encontrarse detrás.

Este principio de individualización aparece constantemente durante toda la entrevista.

El objetivo no es darle cinco aminoácidos a todo el mundo

Este punto es fundamental.

Ross critica la idea de mezclar indiscriminadamente todos los aminoácidos relacionados con neurotransmisores en pequeñas cantidades y ofrecérselos a cualquier persona.

Su metodología es diferente.

Primero identifica síntomas.

Después selecciona el aminoácido correspondiente.

Posteriormente realiza lo que denomina un "amino acid trial".

La persona prueba el aminoácido y observa su respuesta.

Ross afirma que cuando se ha identificado correctamente la necesidad, los cambios pueden percibirse muy rápidamente.

Después se individualiza la estrategia.

Algunas personas pueden necesitar dos aminoácidos.

Otras tres.

En casos más complejos pueden necesitar más.

La filosofía es:

dar aquello que parece faltar, no suplementar indiscriminadamente.

NAD+: una herramienta diferente para el proceso de abstinencia

Más adelante la entrevista introduce una molécula completamente diferente:

NAD — Nicotinamide Adenine Dinucleotide

Aquí Ross diferencia dos objetivos.

Una cosa sería reconstruir los sistemas de neurotransmisores.

Otra sería ayudar al organismo durante determinados procesos de abstinencia.

Ross presenta al NAD como una de las herramientas que considera especialmente interesantes en este segundo terreno.

Explica que el NAD participa profundamente en el metabolismo celular y en la función mitocondrial.

En la entrevista relata antecedentes históricos de médicos que utilizaron NAD en personas atravesando procesos de abstinencia de diferentes sustancias.

También describe programas donde posteriormente se combinaron:

NAD + aminoácidos.

Según el relato presentado en el video, algunas clínicas llegaron a utilizar infusiones intravenosas durante varias horas al día y durante varios días consecutivos para ayudar a atravesar el periodo inicial de abstinencia.

Pero Ross señala algo particularmente importante:

superar la abstinencia no significa haber resuelto aquello que llevaba a la persona a consumir.

Por eso considera que el NAD y los aminoácidos cumplen papeles diferentes.

El primero aparece en su enfoque como herramienta de apoyo durante withdrawal.

Los segundos buscan trabajar sobre los sistemas de neurotransmisores y cravings que podrían continuar posteriormente.

Vitamina C, magnesio y otras herramientas

Ross también menciona otras estrategias utilizadas dentro de protocolos de recuperación.

Entre ellas:

vitamina C, oral o intravenosa;

magnesio;

taurina;

acupuntura auricular;

alimentación rica en proteína;

y determinados complejos de vitaminas y minerales.

En el caso de la abstinencia de benzodiacepinas, relata incluso experiencias utilizando taurina, vitamina C y magnesio dentro de protocolos intravenosos.

La visión completa, por tanto, no consiste en encontrar una "píldora milagrosa".

Consiste en reconstruir el terreno nutricional.

¡La alimentación es el verdadero fundamento

Ross insiste en que los aminoácidos suplementados no deberían sustituir una alimentación adecuada.

¿Por qué?

Porque nuestra fuente natural de aminoácidos es la proteína.

El objetivo final sería que el organismo vuelva a disponer regularmente de suficientes materias primas a través de los alimentos.

Según Ross, una alimentación insuficiente en proteína puede dificultar mantener adecuadamente estos sistemas una vez retirada la suplementación.

Por eso insiste en una dieta con buenas fuentes proteicas.

En su enfoque, la suplementación funciona como una herramienta específica para recuperar determinados sistemas, mientras que la alimentación construye la base necesaria para mantenerlos.

Una forma completamente diferente de interpretar el craving

Cuando alguien necesita constantemente algo externo para modificar cómo se siente, Ross propone no observar únicamente qué consume.

Propone observar:

¿qué sensación está buscando?

Si busca optimismo y alivio de pensamientos negativos, observa serotonina.

Si busca energía y motivación, observa catecolaminas.

Si busca tranquilidad, observa GABA.

Si busca alivio emocional o físico, observa endorfinas.

Si busca compulsivamente azúcar, carbohidratos o alcohol cuando lleva horas sin comer, observa estabilidad de glucosa.

Y entonces pregunta:

¿qué nutrientes necesita ese sistema?

Desde esta perspectiva, determinadas conductas que normalmente interpretamos únicamente como psicológicas pueden tener también una dimensión nutricional.

Los cinco aminoácidos clave del enfoque presentado por Julia Ross

TRIPTÓFANO

Sistema: serotonina
Relacionado en el video con: optimismo, tranquilidad emocional y estados negativos asociados con baja actividad serotoninérgica.

L-TIROSINA

Sistema: catecolaminas
Relacionado con: dopamina, noradrenalina, energía, motivación, concentración y cravings por estimulantes.

D-FENILALANINA

Sistema: endorfinas
Relacionado con: percepción del dolor, sensibilidad emocional y búsqueda de sustancias opioides.

GABA / L-TEANINA

Sistema: inhibitorio
Relacionado con: tranquilidad, tensión, estrés y claridad mental.

L-GLUTAMINA

Sistema: metabolismo/glucosa
Relacionada con: cravings de azúcar, carbohidratos y alcohol asociados a estados de baja glucosa.

Y Ross añade otra pieza especialmente interesante:

NAD+

Función planteada: apoyo metabólico durante determinados procesos de abstinencia.

De "fuerza de voluntad" a "materia prima"

Quizá la transformación conceptual más importante que propone esta entrevista sea dejar de pensar únicamente:

"¿Cómo consigo controlar este comportamiento?"

y comenzar a preguntar:

"¿Qué necesita mi cerebro para no tener que buscar constantemente esa compensación?"

El cerebro fabrica neurotransmisores.

Para hacerlo necesita materia prima.

Una parte importante de esa materia prima procede de nutrientes.

Y los aminoácidos representan algunas de las piezas fundamentales.

Desde la perspectiva presentada por Julia Ross, comprender esta relación abre una manera completamente diferente de observar nutrición, estado de ánimo, cravings y comportamiento humano.

No se trata simplemente de estimular el cerebro.

Se trata de nutrir los sistemas que el propio cerebro utiliza para regularse.

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