Ashwagandha: beneficios, usos y contraindicaciones | NÜMA

Descubre qué es la ashwagandha, cómo funciona como adaptógeno y su relación con estrés, cortisol, sueño, energía, rendimiento y sus contraindicaciones.

ADAPTOGENOS

Rodrigo Madrid

8/21/20269 min leer

Ashwagandha: el adaptógeno ancestral para estrés, energía, sueño y equilibrio

Durante miles de años, la medicina ayurvédica ha utilizado una planta particularmente interesante para ayudar al organismo a recuperar equilibrio frente al desgaste físico y mental: Ashwagandha — Withania somnifera.

Hoy se la conoce principalmente como un adaptógeno, pero esa palabra puede quedarse corta.

La ashwagandha no es simplemente una planta "para relajarse".

Su verdadero interés está en algo mucho más profundo: la capacidad de acompañar al organismo durante periodos de estrés y ayudarlo a recuperar su equilibrio fisiológico.

Por eso una misma planta aparece actualmente relacionada con temas aparentemente tan diferentes como:

estrés,

cortisol,

sueño,

ansiedad,

energía,

concentración,

rendimiento físico,

recuperación,

función sexual

y equilibrio hormonal.

¿Cómo puede una sola planta estar relacionada con tantas funciones?

La respuesta comienza con el concepto de adaptación.

¿Qué significa realmente que la Ashwagandha sea un adaptógeno?

Nuestro organismo está constantemente intentando mantener equilibrio.

Temperatura, glucosa, presión, hormonas, energía y neurotransmisores necesitan permanecer dentro de determinados rangos para funcionar correctamente.

Cuando aparece estrés, el organismo cambia.

Libera señales hormonales.

Aumenta la alerta.

Redistribuye energía.

Modifica el sueño.

Cambia el apetito.

Prepara músculos y cerebro para responder a una amenaza.

Este mecanismo es extraordinariamente útil cuando necesitamos escapar de un peligro.

El problema aparece cuando el estado de alerta deja de ser temporal y se convierte en nuestra forma habitual de vivir.

Trabajo.

Problemas económicos.

Relaciones.

Pantallas.

Falta de sueño.

Entrenamiento excesivo.

Preocupaciones constantes.

El cuerpo puede recibir una sucesión interminable de señales de estrés sin disponer de suficiente tiempo para regresar a su estado basal.

Aquí aparece el concepto de adaptógeno.

Un adaptógeno no debería entenderse simplemente como estimulante ni como sedante.

Su función conceptual es ayudar al organismo a adaptarse mejor a una demanda.

Y esta es precisamente la razón por la que la ashwagandha resulta tan interesante.

Ashwagandha y el eje del estrés

Para comprender esta planta necesitamos conocer un sistema llamado:

Eje HPA

El eje hipotálamo–hipófisis–adrenal constituye uno de los principales sistemas mediante los cuales nuestro organismo responde al estrés.

Cuando el cerebro percibe una amenaza se inicia una cascada de señales que termina involucrando a las glándulas suprarrenales.

Una de las moléculas protagonistas de esta respuesta es el:

Cortisol

El cortisol no es nuestro enemigo.

Lo necesitamos.

Ayuda a movilizar energía, mantener glucosa disponible y responder ante situaciones demandantes.

El problema no es tener cortisol.

El problema puede aparecer cuando vivimos durante demasiado tiempo en un estado de estrés fisiológico persistente.

Es precisamente aquí donde la investigación moderna sobre ashwagandha se ha vuelto particularmente interesante.

Diversos estudios han observado cambios tanto en la percepción subjetiva del estrés como en cortisol después de utilizar extractos de ashwagandha.

Por eso quizá sea más apropiado pensar en ella no simplemente como una planta relajante, sino como un modulador de nuestra capacidad de adaptación al estrés.

Menos estrés no significa menos energía

Existe una idea equivocada muy común:

si algo reduce estrés necesariamente debe producir sueño.

Pero la experiencia de un adaptógeno puede ser diferente.

Imagina que tu cerebro mantiene permanentemente diez aplicaciones abiertas.

Aunque aparentemente no estés haciendo nada, el sistema está consumiendo recursos.

Preocupación.

Hipervigilancia.

Pensamientos repetitivos.

Tensión.

Dormir mal.

Cuando disminuye esa carga, no necesariamente aparece cansancio.

Puede suceder exactamente lo contrario:

queda más energía disponible.

Por eso algunas personas describen la ashwagandha como relajante mientras otras hablan de mayor vitalidad.

No son necesariamente efectos opuestos.

Pueden representar dos expresiones diferentes de una misma idea:

mejor adaptación.

Ashwagandha y sueño: preparar al organismo para descansar

Dormir no consiste simplemente en cerrar los ojos.

Para entrar en sueño profundo, el organismo necesita abandonar progresivamente el estado de alerta.

Y aquí vuelve a aparecer la relación entre estrés y descanso.

Una mente que continúa interpretando amenazas a las 11 de la noche puede tener dificultades para cambiar hacia un estado de recuperación.

La investigación con ashwagandha ha observado mejoras en diferentes parámetros relacionados con el sueño.

Uno de los metaanálisis más interesantes encontró beneficios especialmente evidentes en personas con problemas de insomnio y cuando la suplementación se mantenía durante varias semanas.

Esto nos enseña algo importante:

la ashwagandha no debería entenderse necesariamente como una pastilla para dormir.

Su enfoque es diferente.

Al favorecer una respuesta más equilibrada frente al estrés, puede contribuir a crear un terreno fisiológico más compatible con el descanso.

Dormir mejor puede cambiar mucho más que el sueño

Cuando mejora el descanso ocurre algo fascinante.

No solamente nos sentimos menos cansados.

El sueño participa profundamente en:

  • memoria;

  • aprendizaje;

  • recuperación muscular;

  • regulación hormonal;

  • metabolismo;

  • función inmunitaria;

  • estado de ánimo;

  • rendimiento físico;

  • rendimiento cognitivo.

Por eso resulta difícil separar completamente los diferentes beneficios atribuidos a la ashwagandha.

Si una persona maneja mejor el estrés y duerme mejor, puede también experimentar mejor energía, concentración y recuperación.

El organismo funciona como una red.

Ashwagandha y cerebro: memoria, atención y claridad mental

Otra área particularmente interesante es la cognición.

Investigaciones recientes han explorado la relación de la ashwagandha con:

memoria, atención, velocidad de procesamiento y función ejecutiva.

Esto tiene sentido dentro de su filosofía adaptógena.

El estrés crónico consume recursos cognitivos.

Una mente preocupada constantemente tiene menos capacidad disponible para concentrarse.

Dormir mal también afecta memoria y atención.

Por eso la relación entre ashwagandha y cognición probablemente deba observarse dentro de un sistema mayor:

estrés sueño recuperación rendimiento mental.

En lugar de pensar únicamente en "estimular" el cerebro, el enfoque adaptógeno propone algo diferente:

crear mejores condiciones para que el cerebro funcione.

Ashwagandha y rendimiento físico

Existe otra razón por la que esta antigua planta ayurvédica ha entrado con fuerza al mundo deportivo.

Actualmente se estudia su relación con:

  • resistencia;

  • fuerza;

  • recuperación;

  • capacidad cardiorrespiratoria;

  • adaptación al entrenamiento.

Esto puede parecer extraño para una planta conocida principalmente por su relación con el estrés.

Pero nuevamente encontramos el mismo principio.

El entrenamiento físico también es una forma de estrés.

Cuando levantamos pesas o realizamos ejercicio intenso estamos imponiendo deliberadamente una demanda al organismo.

El beneficio no aparece durante el entrenamiento.

Aparece durante la adaptación posterior al entrenamiento.

Entrenamiento → estrés → recuperación → adaptación.

Si la recuperación es insuficiente, el rendimiento puede estancarse.

Desde esta perspectiva, una planta adaptógena resulta especialmente interesante para deportistas porque no estamos hablando únicamente de producir más energía durante una sesión.

Estamos hablando de cómo responde el organismo a la demanda del entrenamiento.

Una planta relacionada tanto con calma como con rendimiento

Aquí encontramos una de las características más fascinantes de la ashwagandha.

Puede aparecer en conversaciones sobre:

sueño y relajación

y también sobre:

fuerza y rendimiento deportivo.

A primera vista parece contradictorio.

Pero desde la perspectiva adaptógena tiene sentido.

El objetivo no sería empujar al organismo constantemente hacia arriba o hacia abajo.

Sería favorecer su capacidad para responder adecuadamente cuando necesita activarse y recuperarse cuando necesita descansar.

Ashwagandha, testosterona y función masculina

Otra de las áreas que más interés ha despertado es su relación con el sistema hormonal masculino.

Se han investigado posibles cambios relacionados con:

  • testosterona;

  • fertilidad masculina;

  • calidad seminal;

  • fuerza;

  • composición corporal;

  • función sexual.

Aquí vuelve a ser importante comprender que las hormonas no funcionan de manera aislada.

Estrés, sueño, alimentación, entrenamiento y disponibilidad energética interactúan continuamente con el sistema endocrino.

Por eso sería demasiado simplista describir a la ashwagandha únicamente como un "booster de testosterona".

Su contexto es mucho más amplio.

Estamos hablando nuevamente de adaptación fisiológica.

¿Qué son los withanólidos?

Gran parte de la actividad de la ashwagandha se relaciona con una familia de compuestos naturales conocidos como:

Withanólidos

Son lactonas esteroidales presentes naturalmente en Withania somnifera.

Y aquí aparece una diferencia importante entre simplemente consumir polvo de la planta y utilizar un extracto estandarizado.

Cuando una etiqueta indica:

Ashwagandha Extract 2.5% Withanolides

significa que el extracto ha sido elaborado para proporcionar una concentración determinada de estos compuestos.

Por ejemplo:

500 mg de extracto al 2.5% aportan aproximadamente 12.5 mg de withanólidos.

Esta información resulta mucho más útil que conocer únicamente cuántos miligramos de "ashwagandha" contiene una cápsula.

Dos suplementos que dicen "500 mg de ashwagandha" no necesariamente son equivalentes.

Hay que preguntar:

¿500 mg de qué preparación?

¿Raíz pulverizada?

¿Extracto?

¿Qué parte de la planta?

¿Qué concentración?

¿Qué porcentaje de withanólidos?

La estandarización importa.

¿Cuándo suele utilizarse Ashwagandha?

Dentro del mundo de los adaptógenos, la ashwagandha suele resultar especialmente interesante para personas que buscan apoyo en situaciones relacionadas con:

Estrés: cuando existe sensación constante de tensión y dificultad para desconectarse.

Descanso: cuando el estrés parece acompañarnos hasta la cama.

Recuperación: especialmente cuando existe una combinación de actividad física y alta demanda mental.

Energía: cuando el cansancio parece estar relacionado con periodos prolongados de estrés.

Rendimiento físico: como parte de estrategias de entrenamiento y recuperación.

Concentración: especialmente cuando el exceso de tensión mental dificulta enfocarse.

Vitalidad: dentro del uso tradicional ayurvédico relacionado con resiliencia y rejuvenecimiento.

¿Por la mañana o por la noche?

No existe necesariamente un horario universal.

Esto depende en gran medida de la respuesta individual.

Una persona que experimenta principalmente sensación de calma puede preferirla por la tarde o noche.

Otra que percibe mayor estabilidad y energía durante el día puede utilizarla por la mañana.

También puede dividirse la cantidad diaria.

La clave está en entender que adaptógeno no significa sedante.

La experiencia puede variar considerablemente entre individuos.

¿Cuánto tarda en sentirse?

La ashwagandha tampoco debería entenderse necesariamente como un suplemento de efecto inmediato.

Aunque algunas personas describen cambios tempranos en sensación de calma, gran parte de las investigaciones que han encontrado resultados positivos han utilizado suplementación durante varias semanas.

Esto encaja perfectamente con el concepto adaptógeno:

no buscamos una estimulación instantánea, sino modificar progresivamente nuestra respuesta al estrés y nuestra capacidad de recuperación.

¿Quién debería tener precaución con Ashwagandha?

Natural no significa que una sustancia sea apropiada para absolutamente todo el mundo.

Precisamente porque la ashwagandha puede interactuar con diferentes sistemas fisiológicos, existen situaciones donde conviene evitarla o utilizarla únicamente con orientación profesional.

Embarazo

La ashwagandha suele desaconsejarse durante el embarazo.

Cuando una planta posee actividad fisiológica significativa, el embarazo no es un momento apropiado para experimentar con dosis concentradas sin supervisión especializada.

Problemas de tiroides

La ashwagandha puede influir sobre parámetros relacionados con la función tiroidea.

Las personas con hipertiroidismo, hipotiroidismo o que utilizan medicación tiroidea deberían tener especial precaución.

Enfermedades autoinmunes

Debido a su posible interacción con la función inmunitaria, personas con enfermedades autoinmunes deberían consultar con un profesional antes de utilizarla.

Medicamentos sedantes

Puede existir una suma de efectos cuando se combina con sustancias o medicamentos que producen sedación.

Medicamentos para glucosa o presión arterial

Debido a sus posibles efectos metabólicos y cardiovasculares, quienes utilizan medicamentos para controlar glucosa o presión deberían considerar posibles interacciones.

Enfermedad hepática

Existen reportes poco frecuentes pero importantes de lesión hepática asociada al consumo de productos con ashwagandha.

Esto merece especial atención en personas con enfermedad hepática previa.

Síntomas como coloración amarillenta de piel u ojos, orina muy oscura, picazón intensa o dolor abdominal después de comenzar un suplemento justifican suspenderlo y buscar valoración profesional.

¿Puede producir efectos secundarios?

En las cantidades estudiadas, muchas personas toleran bien los extractos estandarizados de raíz de ashwagandha.

Cuando aparecen efectos no deseados suelen describirse principalmente como:

  • molestias digestivas;

  • náuseas;

  • diarrea;

  • somnolencia;

  • dolor de cabeza.

La tolerancia también puede depender del tipo de extracto, concentración, dosis y sensibilidad individual.

Por eso nuevamente encontramos una regla fundamental de la suplementación inteligente:

más no significa necesariamente mejor.

Ashwagandha no es simplemente una planta contra el estrés

Quizá esta sea la idea más importante.

Reducir la ashwagandha a:

"un suplemento para bajar cortisol"

es perder gran parte de lo que hace interesante a esta planta.

Su historia tradicional y su investigación moderna apuntan hacia un concepto mucho más amplio:

Adaptación.

Nuestro organismo vive constantemente entre dos estados:

demanda y recuperación.

Necesitamos energía para actuar.

Pero también necesitamos capacidad para detenernos.

Necesitamos responder al estrés.

Pero después necesitamos regresar al equilibrio.

Necesitamos entrenar.

Pero necesitamos recuperarnos.

Necesitamos estar alerta.

Pero también necesitamos dormir.

La verdadera salud no consiste en permanecer permanentemente relajados ni permanentemente estimulados.

Consiste en poder movernos adecuadamente entre ambos estados.

Y precisamente por eso la ashwagandha continúa siendo, después de miles de años de utilización, uno de los adaptógenos más fascinantes para comprender la relación entre estrés, energía, sueño, recuperación y equilibrio humano.

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Porque el bienestar no consiste simplemente en estimular o suprimir funciones.

Consiste en ayudar al organismo a encontrar balance.